-Señorita, ¿por qué cayó del cielo? ¿De dónde viene?, dijo
tendiéndole una mano.
-Eso es lo de menos, joven, lo importante es a dónde vamos.
Predecibles, los labios de la mujer se curvaron en una
sonrisa carmesí.
-Regrese por donde vino. Si las hojas caen es por el otoño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario